| |||||||||||
|
1- Los niños necesitan saber a qué atenerse. 3- Los niños necesitan llamar la atención.
Vamos a considerar niños a todas aquellas personas comprendidas entre 3 y 11 años. Antes, técnicamente son bebés y después entran en las primeras fases de la adolescencia. Por supuesto las edades son muy relativas, puesto que dependen del nivel de maduración de cada uno, pero al menos sirven de marco de referencia de lo que vamos a considerar como niñez propiamente dicha.
1- Los niños necesitan saber a que atenerse.
Los niños para sentirse seguros y protegidos necesitan una guía firme y cariñosa, es imprescindible marcarles como deben comportarse, para bien y para mal. Estas normas deben ser claras, sencillas y firmes porque ellos necesitan saber siempre a que atenerse. Lo ideal es que todos los cuidadores, padres, abuelos, canguros, sigan siempre un mismo criterio, aunque esto último no es imprescindible, puesto que aprenden pronto que lo que está permitido con mamá, papá no lo tolera y lo que en casa de los abuelos puede hacer, en su casa no. Lo que sí es básico es que sigamos siempre una misma línea y que los cuidadores principales (normalmente padre y madre) estén de acuerdo en lo fundamental. No hay que ser demasiado estricto y preocuparnos porque un día nos hemos saltado nuestras propias reglas, porque una golondrina, no hace un verano, pero hay que procurar ser constantes si queremos que las cumplan. Lo peor de todo es cuando un niño no sabe a que atenerse, porque el comportamiento de los padres hacía él no tiene nada que ver con como se porte, de modo que unas veces le premian, otras le castigan y muchas otras le ignoran, independientemente de lo que el haga. Por ejemplo, Ángel de 10 años, ayer ha recogido los platos después de comer. Mamá le felicita, a pesar de que no están colocados como a ella le gustaría, papá refunfuña un poco y no dice nada. Hoy, también se ha ofrecido a recoger los cacharros, pero cuando mamá va a la cocina, se encuentra que ha caído comida por todas partes, se enfada y le riñe. Por hacer exactamente lo mismo, un día Ángel fue recompensado y el otro castigado. Marta, de siente añitos, ha hecho un dibujo, se lo enseña a papá que ha venido a recogerla y papá le dice que es precioso, porque ha tenido buen día en la oficina y está de buen humor. Al día siguiente, Marta saca una figura de plastilina y papá se enfada mucho porque se ha ensuciado el vestido. Otro día Marta, le enseña unas cuentas que ha hecho pero papá tiene prisa y se limita a decirle, con tono malhumorado que llegan tarde. Si esto se repite continuamente en áreas muy distintas de la vida familiar es casi seguro que estos dos niños sufrirán problemas muy serios de ansiedad y depresión, por no saber nunca que es lo que los adultos esperan de ellos.
|
|
Página optimizada para una resolución de 800x 600 píxeles. Algunos de los efectos requieren activación de un permiso del navegador, según la configuración de seguridad, sin embargo, esto no afecta a la navegabilidad de la página. Si alguna de las imágenes utilizadas tuviera copy-right, notifíquese en un correo y serán eliminadas. Centro Morell. © 2006.
|